El deseo sigue intacto
Cuando tenía 20 años Nicolás tuvo su primera relación homosexual. Ya llevaba unos dos o tres años deseando que eso ocurriera, y recién llegó cuando en una oportunidad fue a un cine de películas porno gays de su ciudad. En esa ocasión conoció a Carlos, un maduro de 45 años con el cual aprendió todo lo que sabe de sexo.
Esa tarde había poca gente en el cine y estaban proyectando una de las películas porno gays más calientes de la época. De repente Nicolás sintió que lo tocaban. Al girar se encontró con ese hermoso hombre de bigotes y barba que lo hizo estremecer cuando sus labios se encontraron.
Luego fueron a su departamento, en donde comenzó la clase de juegos sexuales. Primero, Carlos le enseñó a besar, y logró que la lengua de Nicolás sea suya. Luego pasaron a la asignatura caricias, en donde ambos recorrieron todos sus cuerpos, hasta el último centímetro. Nicolás nunca había experimentado nada igual, ni siquiera había visto imágenes porno gays tan excitantes como el sexo que estaba viviendo. Luego vinieron sesiones de masturbación, sexo oral y penetración.
Toda su relación estuvo marcada por una ternura especial, dignas de aquellas historias de porno gays incestuosas, ya que quienes los veían pasar por la calle bien podrían imaginarlos como padre e hijo. Cinco años después, por distintas razones, se distanciaron y cuatro años más tarde, luego de un noviazgo fruto de un amor intenso, Nicolás contrajo matrimonio.
Pasaron ocho años y dos hijos desde su boda, pero Nicolás no puede olvidar aquellos momentos de porno gays que vivía con Carlos. El deseo de tenerlo entre sus brazos aún sigue intacto, sobre todo porque nunca quiso a ningún hombre más que a él.
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