fotos gays
Sexo extranjero
Diego viajó a Suecia en busca de aventuras. Sabía, gracias a las películas porno gays que consumía hace años que los suecos tenían cuerpos espectaculares, con la piel blanca, ojos claros y era esa la razón por la cual iba hacia ese país.
Apenas llegar confirmó lo sospechado. Los hombres rubios y bien blancos estaban por doquier. Su corazón palpitaba porque sabía que encontraría lo que buscaba.
Su primera víctima fue el botones del hotel. Diego tenía tanta hambre de sexo que no pudo resistir la tentación. Quería comenzar cuanto antes a recrear esas escenas porno gays con aquellos muchachos de rostro inocente.
Cuando el botones cerró la puerta y se dispuso a acomodar las valijas en un rincón, Diego le propuso en un perfecto inglés que le daría cuatro veces más de la propina mínima si se acostaba con él. El joven, de unos 22 años, rubio y muy bien formado, lo pensó unos minutos y aceptó.
Diego iba a hacer realidad sus deseos porno gays más pronto de lo que imaginaba. Él mismo se encargó de desvestirlo y echarlo a la cama. Al verlo en esos diminutos calzoncillos se le hacía agua la boca, así que fue a por ellos. Se los quitó desenfrenadamente y comenzó a practicarle sexo oral. Él había escuchado historias sobre la apertura mental que tenían las sociedades europeas, pero no pensó que fuera cierto, hasta entonces, cuando el muchacho lo colocó en perfecta posición para realizar una de las posiciones porno gays llamada “el 69″.
Cuando acabaron, ambos elogiaron su desempeño, digno de los mejores actores porno gays del país. El contador de encuentros sexuales de Diego en Suecia comenzaba a sumar conquistas, y eso que sólo eran sus primeras horas en el país.



